Puente situado en la Cañada Real Soriana, y también en la antigua Via Corduba-Emerita, de origen romano.

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Completa descripción en Los puentes romanos del término municipal de Córdoba, de Ildefonso Ostos (2014):

Se localiza en el “Polígono Industrial Pedroches”. Sobre el mismo pasa la Cañada Real Soriana y en época romana daba servicio a la vía Item a Corduba Emeritam, salvando al arroyo de Pedroches. Posiblemente también daría servicio a la Via Augusta en el tramo Alio Itinere a Corduba Castulone (Melchor 1995: 86). Actualmente en uso con tráfico peatonal.

Se trata de un puente de tres arcos, el central de mayor luz, y dos laterales de menores. Consta de tres tramos rectos no alineados, disponiéndose en el central, que es perpendicular al cauce del arroyo, los tres vanos, mientras que las rampas aparecen giradas en planta unos 15 grados en sentido contrario a las agujas del reloj4, algo que raramente se presentaría en la obra original.

La bóveda central es de medio punto, mientras que las laterales son rebajadas pero con directrices compuestas de varios centros no simétricos, seguramente como consecuencia de haber sufrido reconstrucciones con poco criterio geométrico. El perfil longitudinal del puente es en la actualidad alomado, con un tramo curvo central, y estribos con unos largos muros de acompañamiento para que las rampas tengan poca pendiente. El puente se encuadraría en el
Modelo II de la tipología de puentes romanos de Hispania.

Una de las características más significativas de este puente es el dovelaje engatillado de las boquillas de la bóveda central, que consiste en un pequeño escalón de unos 3 cm con el que se traban las distintas dovelas y que permite soportar con mayor garantía los movimientos sísmicos. Durán considera la presencia de dichos engatillados como prueba de una reconstrucción de época árabe, debido al escaso empleo del engatillado en el mundo romano; quedando su uso localizado casi exclusivamente en la parte oriental del imperio, siendo un artificio antisísmico muy empleado en la técnica constructiva bizantina, de la que el mundo musulmán fue heredero (Durán 2005: 127). Esta podría ser la causa de que de toda la península ibérica, los casos conocidos de puentes con dovelas engatilladas se concentran en las inmediaciones de Córdoba, capital del califato. También tenían dovelas engatilladas el puente sobre el arroyo de Yegüeros (Melchor 1995: 86), el arco de una de las puertas de la Mezquita Mayor de Córdoba (Pavón 1990: 111) y el puente de Pinos Puente en  Granada sobre el Cubillas que es de origen árabe.

El puente presenta algunos añadidos, como son los tajamares semicirculares adosados aguas arriba en ambas pilas y un contrafuerte aguas abajo con forma de prisma triangular adosado a la pila izquierda. En la última restauración se ha reconstruido parte del tajamar izquierdo, y la totalidad del derecho. En anteriores restauraciones se emplearon materiales distintos a la sillería original, como el ladrillo y la mampostería que hay en las bóvedas, tímpanos y muros.
Hoy ocultos con mortero o sustituidos con sillares tras la última intervención, con un resultado que quizás desvirtúe la obra en exceso.

Esta última intervención fue poco acertada, ya que por un lado, las nuevas piezas de piedra colocadas tienen poco criterio geométrico: directrices compuestas de varios centros no simétricos de las bóvedas laterales (lo que demuestra un erróneo o inexistente replanteo y despiece previo al tallado); los sillares colocados presentan unos aristas vivas y otros aristas biseladas. Por otro lado, en las recomendaciones de ISCARSAH5, se indica que cualquier operación de conservación o restauración en el patrimonio arquitectónico debe ser reversible (principio 3.9), y respetar las posibles modificaciones y alternaciones históricas posteriores (apartados 3.14, 3.15 y 3.16). La inclusión de ladrillos y mampostería en dicha obra debió mantenerse ya que eran elementos que formaban parte de la propia historia de la construcción y podían trasmitir conocimiento acerca de las técnicas constructivas empleadas en cada época.

El origen romano del puente incuestionable, localizándose los restos originales de opus quadratum en la bóveda central y en la parte baja de las pilas y estribos, formados por dovelas y sillares de piedra almohadillada, similares a las del puente de Villa del Río. En ciertas zonas puede apreciarse la alternancia de hiladas de sogas y de tizones.

El puente original, que es contemporáneo al de Villa del Río con el que comparte un esquema modulatorio idéntico, se data en los inicios del imperio (Melchor 1995: 87).

Características geométricas del puente:
Tiene una disposición simétrica con una bóveda central mayor y dos laterales de modestas dimensiones. La central está construida con dovelas muy uniformes de unos 80 cm de altura, mientras que las laterales tienen dovelas con anchos irregulares siendo más altas en el tercio central del arco, semejantes a otros situados en la Mezquita de Córdoba y en el palacio de Madinat al-Zahra, lo que podría indicar su origen árabe.

De esbeltez de pilas P/L se obtienen valores comprendidos entre 1/1,97 y 1/0,81. En todo caso están muy por encima de lo necesario por estabilidad, siendo los espesores de las pilas superiores a las luces de los arcos laterales. De esbeltez de las bóvedas R/L se han obtenido valores comprendidos entre 1/5,73 y 1/1,79, superiores a 1/18, por lo que las bóvedas del puente son estables.

La longitud total entre estribos es de 13,43 m, mientras que la suma de las luces de los vanos es de 8,61 m lo cual da una relación de desagüe del 64,11 %, por debajo de la media hispana del 75 %. Dada sus escasas dimensiones, los vanos laterales se asemejan más a unos arcos con función de aliviadero situados en los estribos.

Del análisis de las dimensiones puede apreciarse que la suma de la luz de los arcos laterales y el espesor de la pila casi coincide con la luz del arco central. Disposición similar a las que tienen otros puentes romanos (Durán 2005: 133).Desde la última reforma hasta la fecha actual se han ido produciendo algunos desperfectos. Entre ellos está la caída de una pieza del tajamar derecho reconstruido con posible origen antrópico. Se observan los efectos de numerosos actos vandálicos, entre los que destacan las pinturas grafiti, y hollín en la bóveda 3.Deben tomarse medidas encaminadas a evitar que dicha destrucción de patrimonio siga produciéndose. Medidas que en primer lugar deben ser de carácter coercitivo y que eviten a corto plazo que vuelvan a producirse actos de dicha naturaleza, acompañadas por otra medidas de carácter educativo y divulgativo, que las eviten a medio y largo plazo.

 

En el artículo "Huellas romanas en la provincia de Córdoba. Calzadas y puentes" de F. Javier Rubiato Lacambra aparece:

Junto al polígono industrial de Los Chinales, a las afueras de Córdoba, en dirección noreste, se encuentra el puente romano de los Pedroches, conocido así por el nombre del arroyo que supera.

Se trata de un bello puente, construido en la época imperial, que formaba parte, como el anterior, de la vía Augusta a su entrada a la localidad 22. Es una obra de fábrica variada: mampostería, sillarejo y sillería.

Se trata de una estructura de pequeñas dimensiones, apenas alcanza los 35,00 m. Consta de tres bóvedas de cañón, con rosca de sillería de distintas luces. La mayor es la central, de 5,30 m, y la más pequeña es de 1,95 m. Se sustenta por medio de pilas muy gruesas, de 2,35 y 2,65 m. Carece de tajamares y en su lugar utiliza un único y potente contrafuerte.

Su tablero no es muy ancho, 4,80 m, presenta la rasante en lomo de asno, alcanzando una altura en su punto más alto de 6,30 m. El detalle más singular del puente es su triple alineación, lo que le confiere un aspecto muy pintoresco. Perdió el pretil original, pero ha sido reemplazado por otro de obra de similares características. Recientemente, en 1998, ha sido restaurado, recuperando no sólo el puente sino también el entorno anteriormente invadido por escombros.
Hoy la zona se ha conver tido en un parque público cuyo centro es sin duda el puente.

 

También hay autores que ponen en duda su arquitectura romana: en el artículo La trama viaria propia de Madinat Al-Zahra y su integración con la de Córdoba, de Juan Manuel Bermúdez (1993):

 En la actualidad presenta un tablero de "lomo de asno", con petríles de mampuesto. La longitud del puente es de 14m y está formado por tres arcos de medio punto ligeramente peraltados, con un ancho de vfa de 5 m. El arco central tiene una luz de 4,80 m, y una flecha de 4,70; los laterales tienen 2 m de luz. Las pilas están formadas por grandes sillares dispuestos a tizón; la central presenta una hilada visible de 8 tizones, sobre los cuales se apoyan otras dos hiladas de cinco sillares dispuestos a soga, y sobre ésta última una tercera hilada de 8 tizones, sobre la cual descansa directamente el dovelaje del arco. El dovelaje está formado por 16 piezas, engatilladas.

El arco de la derecha, aguas abajo, está compuesto por dovelas de 1 m de largo por 20-10 cm, de ancho. El arco izquierdo, aguas arriba, presenta una rosca completa
de ladrillo. Los paramentos, compuestos esencialmente por mampuesto y ladrillo, aguas arriba presentan una arquivolta realzada, que marca el punto de unión del arco central y el tablero; igualmente conserva un tajamar de forma triangular, y un espolón rectangular.

La mayoría de los autores coinciden en asignarle un origen romano (SILLIERS, 1990, 295) basándose principalmente en el engatillado del arco central; si bien Pavón Maldonado argumentando el mismo hecho no duda en asignarle una cronología puramente califal (PAVON, 1990, 111-112).

Foto: VERTICE

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 Foto de 1929 por Romero de Torres (Aparece en Ostos, 2014)

 Clip 11

Foto antes de la restauración. Juan Manuel Bermúdez.

 Foto: Melchor Gil (1995)