Descripción de Serafín Parra:

Viene señalada es en el Polígono 107 de los Catastrones y en el plano militar de 1893. No es para menos, ni tampoco creo que haya sufrido mucha alteración desde aquellos años, sólo la instalación de un deplorable motor que bombea agua a no sé donde. La fuente no es descriptible,  hay que verla e intentar evadirse de lo que la afea, transportarse al tiempo que fue útil y visitada con la frecuencia que impondría la escasez de su don y gozar.

  Acceso:

Aquí es donde está el verdadero problema, la única forma que hay para hacerlo de una forma legal, es remontando el arroyo del Moro desde el Puentecillo del Brillante, la ineptitud y desidia de la Confederación, ha permitido que las zarzas invadan el camino de registro del encauzamiento de este arroyo, ello te hace penosísimo su recorrido, pero aun lo dificulta más el poco civismo de los linderos de esto, que arrojan todos los desperdicios de sus jardines y enseres al mismo encauzamiento y ya para colmo los hay que han invadido y alambrado e incluso construido un muro en este dominio público, pero si alguien se anima, le aseguro que se llega, quizás pierdas algo de ti en el recorrido pero yo he llegado. A partir de la linde del hospital de S. Juan de Dios el trayecto se hace insufrible, cuando si llegas  a la espalda de las Teresianas es cuando ya las usurpaciones de particulares se multiplican  hasta el punto que uno de ellos ha instalado un gallinero, pero si has sido capaz de llegar hasta aquí y logras saltar este último obstáculo, obtendrás la recompensa de poder apreciar in situ una de las fuentes “publicas” más antigua y bonita.

 Otra forma, esta ya no legal, desde el mismo Puentecillo, subes por el cordel de ganado o Vereda del Pretorio, también llamado este tramo cuesta de la Traición, del que aun se conservan mojones y podrás ver hasta que límite unos se ciñen a ellos incluso otros como lo dejan dentro de “su” propiedad, todo un verdadero alarde de tacañería, subes cuesta arriba hasta llegar a la residencia de ancianos los Tilos, la dejas atrás y el próximo chalé de nombre Lancelot, (este es el que abajo tiene el gallinero en pleno cauce público) linda con una valla de “plollé”, que habrás de saltar si quieres visitar la fuente pública sin dejarte la piel por el arroyo el Moro, saltas y sólo has de dirigirte hacia el cauce, bajo esa casona de feo aspecto está.