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­­Hoy s­ábado he acompañado en una jornada reivindicativa al Grupo de Participación Ciudadana de Horchuelos, que hacían una marcha para reclamar la apertura de vías pecuarias y caminos de Hornachuelos.

Llegamos tarde y el grupo ya había salido, pero nos habían dejado indicaciones de cual era el camino.

Se trataba de ir por la Vereda de Fuente Obejuna, que no está deslindada, y la tienen cortada en varios puntos.

El acceso es justo después de la aldea de San Calixto, por esta cancela que está cerrada, aunque es fácil saltar por el lateral.

El camino es precioso, todo lleno de flores en esta espectacular primavera que tenemos este año. Lo de la izquierda es el muro del convento que hoy ocupa lo que fue San Calixto.

Encontramos al grupo cuando habían llegado al objetivo, 2 km. más adelante. Esta es la Encina de los Dineros, según nos contaron en ella se reunían para cerrar tratos, y de ahí el nombre.

Ya subimos con muy buen ambiente, e intercambiando opiniones sobre la actualidad de las vías pecuarias y el Parque de Hornachuelos. Habría unas 40 personas.

Cantuesos malvas y blancos. Estos últimos nos dicen que son muy raros.

El monte parece un mosaico de colores. Las matas de color rojo son de brecilla, según nos dicen.

Y esto es un parásito que se llama jopo. Esta gente de Hornachuelos saben mucho del campo de verdad, no como yo

En lontanazna una cruz

Y volvemos a salir por donde llegamos. La pena es que no todos podrán por el momento disfrutar del sitio, ya que según nos dicen si uno intenta entrar solo les van a echar, hoy los dejado por ir un grupo y no tener lfollón. Esto lo conocemos demasiado bien.

Como estaba al lado, damos una vuelta por la antigua aldea y monasterio de San Calixto, hoy convento de Carmelitas. Una maravilla, aquí sí que hay quietud

Parece ser que esto fue un monasterio del Tardón fundado en el siglo XVI, que llegó a ser aldea de Hornachuelos. En el siglo XIX en la guerra con los franceses se destruyó todo menos la iglesia, y se volvió a construir las casas que ahora hay, y las ocuparon las monjas carmelitas que aún están, de familias ricas según nos cuentan.

También se hizo famoso este sitio porque los reyes de Bélgica Balduino y Fabiola pasaron aquí su luna de miel.

Como habíamos acabado muy pronto, nos fuimos a hacer otro sendero, que nos acampañaron amablemente a la entrada. Resulta que este sendero lo han acondicionado ellos mismos, y están intentando que lo asuma el parque. El camino pertenece a la CHG.

Es el Sendero de los Ángeles, apareceía antiguamente en los folletos del Parque, pero lo quitaron. Es paralelo al Bembézar por su lado derecho, mientras que el conocido sendero del Bembézar es paralelo por el lado izquierdo. Este es mil veces más bonito.

Se sale del propio pueblo de Hornachuelos, buscando las indicaciones al embarcadero.

Aquí vemos la señal de inicio.

Vistas al embalse

La cantidad de colores y vegetación del sendero es increíble

Se cruza el arroyo de la Rabilarga por un coqueto puente

Un ¿aljibe árabe?

Han señalizado numerosas plantas y árboles del sendero, convirtiéndolo en una auténtico sendero botánico natural. Y creo que aún les faltan muchas por señalizar.

Una barcaza pasa por el embalse

Se ve que esto estaba cerrado antes. Un camino que se consiguió abrir, que sean muchos más

Este cartel amenzante calló al suelo

Esta planta no la conocía

La cosa se pone un poco fea, empieza a llover, pero veníamos preparados.

Llegamos a nuestro destino, la fabulosa Fuente de los Tres Caños.

Aquí vemos el Seminario de Los ángeles en la ladera del río. El sendero sigue hasta allí, pero en esta parte según nos han dicho sí que puede haber toros bravos. Pero no es por eso por lo que no seguimos, sino porque la lluvia arrecia, y el sendero resbala bastante, así que volvemos para atrás. ­

Hay que alabar una iniciativa como est aque ha permitido recuperar este sendero tan maravilloso. No tardéis en hacerlo.

Aquí teneis la ruta en wikiloc. http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=359677

En algún el momento el gps se despistó y me mandó al agua. Debe ser eso de ir por debajo del paraguas. ­